Tráfico de felinos

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El tráfico de felinos colocó a muchas especies en peligro de extinción. En medio de la pandemia, la serie de Netflix «El rey de los tigres: crimen, caos y locura» se volvió popular. Sin embargo, existe una triste realidad detrás del drama. El de los animales en cautiverio y el tráfico ilegal de especies.

Una serie popular y la tragedia del tráfico de felinos

Tiger King es una miniserie documental estadounidense que se estrenó hace muy poco. La trama gira en torno a la vida del propietario de un zoológico Joe Exotic, como el personaje se hace llamar,  y el conflicto con la activista Carole Baskin.

El excéntrico Joe Exotic muestra su fanatismo por los tigres en el zoo Greater Wynnewood Exotic Animal Park (que aún continúa abierto bajo la dirección de Jeff Lowe). Pero lo que aquí nos interesa es algo relacionado con la serie: la realidad del tráfico de felinos.

Comercio ilegal de vida silvestre

El tráfico de felinos forma parte de una gran red de comercio ilegal de flora y fauna silvestre. Diversos fines pueden motivar el tráfico.

En el caso de los felinos, la piel es codiciada para alfombras y otros objetos de decoración. Por otra parte, los huesos son destinados a medicinas y, finalmente, otras partes del cuerpo se venden para amuletos.

El tráfico de felinos tiene distintos fines: pieles, huesos, carne
Fuente: pxfuel

Jaguares, tigres, ocelotes, leones y leopardos son algunos de los felinos más golpeados por el tráfico.

La situación de los tigres

La campaña “Ponte en su piel” de la ONG World Wildlife Fund arroja algunos datos sobre los tigres, protagonistas de la nueva serie popular.

Según WWF, en un siglo el 97% de la población de tigres del mundo desapareció. A su vez, de las nueve subespecies, tres ya se extinguieron.

Otro dato notable es que existen más tigres en cautiverio que en libertad. Solo en Estados Unidos se calculan 5 mil animales. La mayoría no está en instalaciones acreditadas, y no cuentan con monitoreos o controles de salud.

Cabe destacar que la cría de tigres en cautiverio no es sinónimo de conservación, distingue la ONG. Esto es debido a que suelen ser endogámicos, por lo que su introducción en la naturaleza es inadecuada.

Si bien algunos esfuerzos de instituciones, ONGs, guardaparques y distintos actores de la sociedad para detener el tráfico de felinos, así como de otras especies silvestres, empiezan a dar resultado – como el aumento paulatino de la población de tigres salvajes – aún queda mucho por hacer.

Fuente: WWF

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