En las últimas décadas, los niveles de ruido generados por las actividades antrópicas han aumentado de forma preocupante. De este modo, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) ha lanzado la alarma sobre este problema publicando una guía con advertencias para mitigar el impacto que genera sobre la fauna marina.  Además revindica la necesidad de sentar las bases para elaborar una estrategia para mitigar el ruido en el océano.

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Fuente: www.oceancare.org

La guía hace referencia de las principales fuentes de ruido en el océano que son causadas generalmente por el hombre. Las actividades más frecuentes que provocan contaminación acústica son el transporte marítimo, las prospecciones, las prácticas militares y los trabajos industriales. El ruido afecta a la vida de los animales marinos ya que interfiere con los sonidos naturales que necesitan para su supervivencia.

Durante años se han llevado a cabo investigaciones sobre el impacto que el ruido tiene sobre los grandes cetáceos en peligro de extinción. Los resultados obtenidos confirman que el ruido procedente de las actividades antrópicas interfiere con el sistema de eco localización de este grupo de animales provocando que se desorienten. Esta es una de las principales causas del varamiento de cetáceos.

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Fuente: Greenpeace.org

Aunque es poco lo que se conoce sobre el daño que provoca la contaminación acústica sobre otras especies, se cree que también afecta a animales como camarones, cangrejos y erizos de mar. Por lo que la NOAA además pide de profundizar las investigaciones sobre el tipo de impacto que genera la contaminación acústica sobre otras especies marinas.

Otro factor a tener en cuenta es el calentamiento global que intensifica el problema ya que el sonido viaja más rápido y más lejos a través de agua caliente, lo que significa que a medida que la temperatura del mar sube, el océano se vuelve más ruidoso.

De forma puntual, la NOAA ha realizado labores para mitigar el impacto del ruido sobre algunas especies de cetáceos. Como por ejemplo, en caso de avistamiento de ballenas se deben cesar las actividades causantes de ruido. Estas medidas son útiles pero no ayudan a combatir el problema de forma global.

Para gestionar el ruido y sus causas, la NOAA elaborará una estrategia que permita mitigar la contaminación acústica y su impacto sobre el hábitat marino y sus moradores.

Con esta estrategia se pretende mejorar la protección dentro de los santuarios marinos, mantener controlada la contaminación acústica y promover el uso de tecnologías menos ruidosas.

Autora: Victoria Fernández. 

Descubre más en nuestro blog sobre las principales amenazas ambientales de los océanos

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