La isla deshabitada de Henderson, ubicada en el archipiélago británico Pitcairn en el Pacífico sur, es considerada el lugar con mayor densidad de basura en el mundo.  En tan solo 37 kilómetros cuadrados de superficie, el territorio está cubierto por 18 toneladas de desechos, es decir, 671 restos de basura por metro cuadrado. “Se pueden encontrar todo tipo de desperdicios como envases de plástico, cepillos de diente, mecheros, boyas, redes de pesca u otros elementos que debido a su pequeño tamaño son imposible de identificar”, afirmaba Jennifer Lavers, del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos de la Universidad de Tasmania.

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Una playa llena de desperdicios en la isla de Henderson. Foto: Jennifer Lavers AP.

Según un artículo publicado en la revista científica estadounidense PNAS, las cantidades de basura que llegan a la costa de Henderson son alarmantes, alrededor de 3570 desperdicios provenientes del mar llegan cada día a las playas de esta isla, a pesar de que la masa continental más próxima se encuentra a unos 5.000 kilómetros de distancia.

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Un cangrejo utilizando restos de plástico como refugio. Foto: Jennifer Lavers AP.

El origen de la acumulación de basura se debe a que la Isla de Henderson se encuentra muy próxima a un giro oceánico llamado Giro del Pacífico Sur. Dicho torbellino acumula toneladas de desperdicios transportadas por las corrientes marinas procedentes, en su gran mayoría, de barcos o de países de América del Sur que van a parar, entre otros lugares, a esta icónica isla.

Los expertos estiman que la isla contiene alrededor de 38 millones de desperdicios de materiales no biodegradables, en su gran mayoría plásticos, cuyo periodo o duración de vida es bastante largo. Aunque las cantidades podrían ser mayor, afirman el equipo de investigación, ya que solo han explorado hasta una profundidad de 10 cm en la arena, y en otras zonas acantiladas no han podido llegar por su difícil acceso.

Paradójicamente las playas que posee esta isla fueron nombradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Los expertos calcularon que mientras la producción de plásticos mundial hace 65 años no alcanzaban los dos millones de toneladas, en la actualidad ya ha superado la escalofriante cifra de 300 millones toneladas anuales.

“La isla de Henderson muestra que ningún lugar está libre de contaminarse por muy lejos que este de la civilización humana” afirmaba la investigadora Jennifer Lavers. Cada día más especies marinas se ven perjudicadas por ingerir plásticos. “El 25% de ellos, alguna vez en su vida han comido algún pedazo de algún material no biodegradable o, también, han quedado enredado en ellos”, señalo la experta.

La contaminación de nuestros océanos cada vez es más preocupante. Si se continúa con esta producción masiva de materiales no biodegradables o con la mala gestión en su reciclado, en pocas décadas tendremos océanos cubiertos solo de basura, provocando una disminución de la biodiversidad marina mundial.

Autor: Marta Fernández.

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