En este artículo se detallan los pasos que median entre el descubrimiento de un yacimiento de hidrocarburos y la entrega del producto tratado a los diversos segmentos de consumo.
Es importante tener en cuenta que cada paso en la exploración y producción de hidrocarburos constituye un largo y complejo proceso, que involucra tecnología de punta – desarrollada a partir de experiencias acumuladas durante décadas– y una enorme variedad de maquinarias, servicios y herramientas, junto con el intenso trabajo de múltiples profesionales y técnicos con una gran diversidad de habilidades.
La exploración: el relevamiento sísmico a partir de relevamientos superficiales, se determina una zona candidata a contener hidrocarburos en el subsuelo. Luego de este primer paso, a dicha zona se llevan camiones sísmicos especialmente equipados, que producen vibraciones (el peso de cada camión varía entre 18 y 36 toneladas; el equivalente a entre 15 y 30 automóviles medianos).
Dichas vibraciones se propagan en forma de ondas sonoras, que viajan por el subsuelo, y son, luego, recibidas en la superficie por un instrumento llamado “geófono”. Como los distintos tipos de rocas ubicadas debajo de la superficie reflejan estas ondas sonoras de manera diferente, es posible analizarlas y procesar los resultados con algoritmos matemáticos para generar un mapa de lo que hay debajo del terreno.
Con esos mapas se definen las estructuras en las que podrían encontrarse entrampados los hidrocarburos y hacia donde se dirigirá el pozo de exploración.

Perforación y terminación de pozo
El primer paso es preparar la plataforma en la que el equipo de perforación va a ser ensamblado. Esta plataforma se conoce como “locación”. Se despeja y nivela la zona, manteniendo estrictos estándares de seguridad y preservación del medio ambiente.
Se construyen caminos y se compensa a los dueños de la tierra por la superficie afectada durante el proceso de preparación (una vez terminado el pozo, la compañía vuelve a condiciones similares a las del entorno todo el terreno que no utilizará en el futuro).
Un gran equipo de perforación hace girar una tubería de acero con un trépano en el extremo. A medida que se tritura la roca y el pozo va ganando en profundidad, se agregan tramos de cañería desde la superficie. En general, los pozos son verticales.
Pero hay casos específicos para los que se requieren pozos dirigidos u horizontales, que son más costosos que los anteriores, como cuando se perfora desde la costa hacia el agua, en el agua (offshore) o en rocas generadoras.

Los pozos verticales se perforan hasta una profundidad determinada; los horizontales también se perforan hasta una profundidad vertical predeterminada, pero luego se “horizontalizan” a los largo de cientos a un par de miles de metros.
Fuente: «El abecé de los hidrocarburos en reservorios no convencionales» Instituto Argentino del Petroleo y del Gas.
Autor: Jesús Correa
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