El Modelo Europeo de Excelencia Empresarial es un método de autoevaluación. Conocido con las siglas EFQM, ese basa en un análisis detallado del funcionamiento del sistema de gestión de una organización. Para ello, se utiliza como guía los criterios que establece dicho modelo.

El Modelo Europeo de Excelencia Empresarial establece criterios para la autoevaluación

El surgimiento del Modelo Europeo de Excelencia Empresarial es a través de la Fundación Europea para la Gestión de la Calidad. Esta organización sin fines de lucro, con sede en Bruselas, define el Modelo Europeo de Excelencia Empresarial. De igual manera, ha determinado los procesos de mejora continua en entornos empresariales, tanto públicos como privados, para la autoevaluación.

Asimismo, el Modelo Europeo de Excelencia Empresarial está patrocinado por la Comisión de la Unión Europea (UE).

Desde su nacimiento, el EFQM es un referente para los países miembro de la UE, que otorga un premio en concordancia con los criterios definidos.

Cómo es el Modelo Europeo de Excelencia Empresarial

La aplicación del EFQM se basa, en primer lugar, en la comprensión profunda del modelo por parte de todos los niveles de dirección de la empresa. En segundo lugar, en la evaluación de la situación de la dirección en cada una de las áreas.

Así, la utilización sistemática y periódica del Modelo Europeo de Excelencia Empresarial permitirá al equipo directivo establecer planes de mejora basados en hechos objetivos.

Hay dos partes fundamentales que forman a este modelo: por un lado, un conjunto de criterios de excelencia empresarial que abarcan todas las áreas del funcionamiento de una organización. Por otro lado, reglas para evaluar el comportamiento de la organización en cada criterio.

Cuáles son los criterios

Los criterios pueden dividirse en dos grupos:

AGENTES: son aquellos aspectos del sistema de gestión de la institución. Son las causas de los resultados (el otro criterio). A su vez, por cada grupo de criterios hay reglas de evaluación basadas en la lógica REDER.

Los agentes deben estar bien fundamentados e integrados con otros aspectos del sistema de gestión. También debe evaluarse periódicamente su efectividad, para el aprendizaje y mejora.

RESULTADOS: representan lo que la organización consigue para cada uno de sus actores, es decir empleados, clientes, sociedad e inversores.

En este caso, los resultados deberían mostrar tendencias positivas, por ejemplo compararse favorablemente con los objetivos propios y con los resultados de otras organizaciones. Además, estar causados por los enfoques de los agentes. Por último, abarcar todas las áreas relevantes.

Logros

La identificación de los puntos fuertes y débiles en los distintos ámbitos de la empresa son el punto de partida para el proceso de mejora continua. De este modo, con la autoevaluación conseguida a través del EFQM, puede lograrse una gestión más eficaz y eficiente.

Asimismo, el Club de Excelencia en la Gestión otorga unos sellos de reconocimiento que valoran la implementación del EFQM a una empresa según la puntuación obtenida.

Con sellos se premia la excelencia en la gestión
Sellos que otorga El Club de Excelencia en la Gestión. Fuente: efqm.es

Para finalizar, cabe destacar que aplicar el Modelo Europeo de Excelencia Empresarial no significa que sólo deba utilizarse este modelo. Por el contrario, supone la integración de otros enfoques, como normativas ISO, en un esquema más amplio y completo de gestión.

Fuentes: EFQM / Guía de la Calidad

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