Huella de Carbono y Acuerdo de París

La mayor parte de los países desarrollados e instituciones supranacionales fomentan y valoran la comunicación voluntaria de la huella de carbono. En España, se ha regulado el cálculo y comunicación voluntaria de la huella de carbono de organización a través de un registro público de ámbito nacional creado por el Real Decreto 163/2014.

En octubre de 2014, la Unión Europea acordó el objetivo vinculante de reducir el 40% de las emisiones en 2030, con respecto a las de 1990 . El acuerdo señala que “la UE cumplirá colectivamente el objetivo de la manera más eficaz posible en términos de coste, con reducciones en los sectores sujetos y no sujetos al régimen de comercio de derechos de emisión del 43 % y del 30 %, respectivamente, en 2030 en comparación con 2005”. La distribución del esfuerzo para los diferentes estados miembros, en relación con los sectores de actividad no afectados por la obligación de participar en el comercio de derechos de emisión, conocidos como sectores difusos (transporte, edificación, resto de actividades industriales, comercio, agricultura, gestión de residuos etc.), ha sido concretada mediante propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo en julio de 2016, correspondiendo a España una reducción del 26%.

La Cumbre del Clima de París supone un acuerdo histórico en la lucha contra el cambio climático, fundamental para la promoción de un desarrollo bajo en emisiones, resiliente al clima y sostenible. El Acuerdo de París, que ha entrado en vigor el 4 de noviembre de 2016, ha sido adoptado por todos los países de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Acuerdo de ParisEn Paris 187 países presentaron sus propuestas de reducción. La contribución de la Unión Europea fue presentada el 6 de marzo de 2015 . El compromiso ha sido, el ya comentado, acuerdo de Jefes de Estado de octubre de 2014, de reducir el 40% de las emisiones en 2030 con respecto a las de 1990.

Con independencia del Acuerdo de París, la lucha contra el cambio climático y la implantación de una economía baja en carbono es hoy para la Unión Europea un destacado objetivo. En noviembre de 2013, el Parlamento Europeo aprobó que al menos el 20% de todo el presupuesto de la UE para el periodo 2014-2020 se destine a proyectos y políticas relacionadas con el clima.

Los compromisos internacionales en materia de mitigación del cambio climático y la normativa europea son ya una exigencia para el conjunto del Estado.

Más del 50% de las emisiones se generan por los sectores de actividad no obligados al comercio de derechos de emisión. Promover de forma voluntaria la huella de carbono entre estas actividades y la consiguiente reducción y/o compensación de las emisiones es de gran interés para el cumplimiento de los objetivos de reducción asignados a cada país.

Por otra parte, comunicar la responsabilidad ambiental en un asunto como el de la mitigación del cambio climático supone ventajas competitivas, porque permite a las empresas conectar con las inquietudes ambientales de las partes interesadas y la sociedad en su conjunto.

Además de la necesidad de conectar con el interés y sensibilidad con el cambio climático de los consumidores de los países receptores de las exportaciones, la huella de carbono como inventario de emisiones y plan de reducción es un vector que permite canalizar la ecoeficiencia, posibilitando ahorros en los costes de producción de las empresas.

Por las razones anteriores, y en especial por el impulso dado por el Acuerdo de París y los compromisos adquiridos por la Unión Europea, la huella de carbono es instrumento al servicio de la lucha contra el cambio climático y un elemento de valoración creciente en los entornos sociales y en los mercados. Competir con seguridad en el futuro exige el aprendizaje y desarrollo de este instrumento.

Autor: Francisco Victoria Jumilla

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Doctor en Ciencias Biológicas. Profesor universitario en cursos de doctorado y máster. Tiene publicados numerosos libros. Fue galardonado con el Primer Premio de Investigación en Ciencia Regional Mariano Ruiz Funes y es Académico Correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Murcia desde mayo de 2001. Es miembro del Consejo Nacional del Clima y de la Comisión Nacional de Coordinación de Políticas de Cambio Climático. Es responsable del grupo de cambio climático de la Plataforma Tecnológica Nacional de Agricultura Sostenible. Es Jefe del Servicio de Fomento del Medio Ambiente y Cambio Climático y Coordinador del Observatorio Regional del Cambio Climático de la Comunidad Autónoma de Murcia.

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