La caza furtiva pone en jaque la conservación de las aves

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Investigadores de la Sociedad de Ciencias Aranzadi (Guipúzcoa) han examinado los datos entre los años 2006 y 2013 del centro de recuperación de Fauna Silvestre de Guipúzcoa para saber qué tipo de especies llegaban al centro, dónde se encontraron y el motivo de su ingreso.  Los datos aportados por este centro han permitido identificar cuáles son las especies más perjudicadas y la relación entre la distribución de los espacios de caza y los lugares donde se encontró a las aves afectadas.

Los autores de este estudio han utilizado un método estadístico para estudiar la relación entre la distancia de las aves al punto de caza más próximos a ellas y la causa de su ingreso en el centro de recuperación, demostrándose que existe una relación significativa entre la proximidad de la ave a un puesto de caza fijo y la causa de su ingreso en el centro de recuperación (normalmente debido a que las aves habían sido tiroteadas).

Los resultados demuestran que esta distancia es menor, lo que quiere decir que la distribución espacial de las aves tiroteadas no es al azar, sino que tiende a concentrarse en torno a puestos fijos de caza.

Eurasian_Sparrowhawk_by_Steve_Ward
Fuente:wikipedia

Durante el periodo de siete años que analizaron los investigadores habían ingresado en el centro 2.593 aves. Los datos revelaron que en Guipúzcoa habían sido disparadas 411 aves, es decir, el 15,85% del total, y que había 53 especies diferentes heridas por armas de fuego, de las cuales solo 13 podían ser cazadas legalmente.

De las aves tiroteadas, 326 pertenecían a especies que no se pueden cazar. De las 85 restantes, 10 fueron capturadas fuera de la época de caza. Entre los ejemplares destacan los que pertenecen al grupo de los falconiformes (como los halcones), que suponen el 48,7% de las aves que ingresan en el centro por este motivo. Además, los registros demuestran que las dos especies de aves más afectadas por esta acción ilegal fueron el ratonero común (Buteo buteo) y el gavilán común (Accipiter nisus). 

Otro dato significativo proporcionado por el centro de recuperación es que hay una relación temporal entre el momento en que fueron disparadas las aves y los periodos de caza, que tienen lugar sobre todo entre octubre y enero. Teniendo en cuenta esto, la acción afectaría no solo a las aves en época de reproducción, sino también a aquellas que se encuentran en plena ruta migratoria.

Con todos estos datos en la mano, se demuestra que es necesario establecer medidas de protección para las aves, si se quiere logran la conservación de éstas, por otro lado también se debe establecer sanciones ejemplares tanto para los cazadores como los cotos de caza responsables de estas aves tiroteadas, a fin de servir de medida disuasoria de estas prácticas.

Fuente: Agencia SINC.

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