Ingesta Diaria Admisible, un timo con mayúsculas

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¿Qué es la IDA?

El concepto de IDA (Ingesta Diaria Admisible/Aceptable), entendido actualmente como la cantidad de sustancia química que se puede ingerir cotidianamente y durante toda la vida sin que haya riesgo para la salud (expresada en mg de sustancia por kg de peso corporal y día), se atribuye al toxicólogo francés René Truhaut. Durante la Comisión Internacional Permanente de Enfermedades Profesionales en Helsinki (1957), Truhaut propuso lo que sería el precursor del actual concepto de IDA.

El propio Truhaut reconoció años después de la creación del concepto de IDA, no haberlo publicado en ninguna revista o foro científico. A pesar de una falta de revisión por parte de los científicos, la IDA fue adoptada por la OMS y la FAO, manteniéndose hasta la actualidad como uno de los pilares sagrados de la seguridad alimentaria a nivel mundial.

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Fuente: CDE Almería

Truhaut siempre ha demostrado una gran franqueza a la hora de evaluar las limitaciones de su IDA. Estableció que la única dosis segura de una sustancia tóxica es la dosis cero. Y además, llegó a afirmar que el concepto de IDA es un «poco vago». Para Truhaut, la cuestión no residía en prohibir las sustancias cancerígenas añadidas intencionadamente a los alimentos en beneficio de sus fabricantes, sino en gestionar lo mejor posible el riesgo de exposición de sus consumidores.

Aplicando el sentido común, ¿se hubiese creado el concepto de IDA de no existir la necesidad de apaciguar la creciente preocupación por los tóxicos alimentarios?

¿Cómo se calcula la IDA?

  • Etapa 1: Se expone a los cobayas a una dosis elevada de la sustancia cuya toxicidad se está probando, normalmente por vía oral. Se determina la dosis que mata a la mitad de los animales, lo que en la jerga científica se denomina «DL50» o «dosis letal».
  • Etapa 2: Se disminuye la dosis que sirvió para establecer la DL50 y se observan los efectos que tales disminuciones tienen sobre los cobayas, hasta alcanzar una dosis para la cuál no se aprecia ningún efecto en los animales, a la que se denomina NOAEL (No Observed Adverse Effect Level)
  • Etapa 3: La IDA es la NOAEL multiplicada por 100. El valor 100 es un factor de seguridad o incertidumbre establecido de forma estándar. ¿Por qué 100? En realidad ese valor de 100 hay que descomponerlo en dos factores de seguridad de 10. El primer factor 10 se aplica para «neutralizar» las diferencias que pueden existir entre los animales sobre los que se realizan los ensayos y los humanos que terminarán ingiriendo las sustancias testadas. El segundo factor 10 se aplica para «neutralizar» las diferencias de sensibilidad entre humanos.

¿Quién decidió este método de cálculo?

Según Bob Shipman, veterano de la FDA (Food and Drug Administration, EEUU): «Era la década de 1960 y teníamos que encontrar una manera de determinar qué nivel de producto tóxico se podía autorizar en los alimentos. Hubo una reunión y se hizo».

Según Erik Millstone, profesor de la Universidad británica de Sussex y experto en política de seguridad alimentaria: «El factor de seguridad de 100 es una cifra caída del cielo y garrapateada en una esquina de un mantel. Además, en la práctica, los expertos cambian regularmente el valor del factor a merced de sus necesidades. Unas veces, utilizan un factor de mil cuando consideran que una sustancia presenta problemas de seguridad muy preocupantes. Otras veces, lo reducen a diez porque si aplicaran un factor de cien esto haría imposible la explotación del producto por la industria. La realidad es que utilizan todo tipo de factores de seguridad que se sacan de la manga de forma oportunista y en absoluto científica. Esta chapuza es absolutamente inaceptable cuando se sabe que lo que está en juego es la salud de los consumidores»

En caso de que el concepto de IDA fuese tan transparente como algunas autoridades y científicos afirman, ¿por qué las etiquetas de los alimentos procesados no indican la cantidad empleada de cada ingrediente? Con esto se le impide al consumidor efectuar el cálculo de su ingesta diaria de aditivos. Además, de que no todos los aditivos tienen asignada una IDA.

Aditivos Alimentarios
Fuente: Green Vivant

Si a todo esto se une que los ensayos de toxicidad son realizados por los laboratorios privados de las propias industrias alimentarias y que la IDA no contempla efectos acumulativos con el tiempo ni sinérgicos entre sustancias tóxicas, parece que el barco de la seguridad alimentaria global tiene una vía de agua en su camarote más importante. Los consumidores tenemos que coger los botes al grito de ¡Sálvese quien pueda!

Autor: Dr. José Liétor Gallego

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