Conservación ambiental versus zoológicos: el caso del gorila Harambe

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (6 votos, media: 4,83 sobre 5)
Cargando…

Uno de los últimos casos de animales sacrificados en zoológicos que ha generado más controversia es la muerte de Harambe -un gorila de espalda plateada proveniente de África Occidental- que se encontraba en el zoológico de Cincinnati Zoo & Botanical Garden y fue muerto por guardias del Zoo, luego de que un niño de 4 años cayera dentro de su pozo y el animal lo cogiera y lo arrastrara. La polémica se generó entre quiénes protegen la idea de los zoológicos como lugares de entretenimiento y los defensores de la conservación ambiental.

Harambe: el gorila sacrificado en cautiverio.
Conservación ambiental afectada por muerte del gorila de 17 años sacrificado en el zoológico de Cincinnati por arrastrar a niño de 4 años. Especie en peligro de extinción. Fuente: http://eldoce.tv/

El principio de toda la disputa está directamente vinculado a la presencia de los zoológicos. Si éstos no existieran,  situaciones de este tipo jamás se hubiesen generado. Muchas voces se vienen manifestando desde hace años acerca de los problemas acarreados por estos espacios de cautividad, aunque con escasa repercusión. Y los reclamos en este sentido van en aumento.

En el caso particular de Harambe, se trataba de un espécimen en peligro de extinción, puesto en exhibición para que los visitantes del zoológico disfrutara de su vista, aunque su espacio vital ni siquiera reunía las condiciones más elementales de vida para seres que son enormemente complejos, al punto de compartir el genoma humano en un 98%. Lo cierto es que este animal no debería haber estado allí. Probables lugares donde hubiese debido hallarse serían espacios preparatorios para reintroducirlo en su hábitat natural o en todo caso, un espacio apropiado para reproducirse y ayudar a salvar su especie.

Los animales en cautiverio manifiestan de diversas formas cómo se sienten: los elefantes se inclinan a uno y otro lado sin sentido, los felinos dan vueltas y vueltas sin parar, los pingüinos se zambullen una y otra vez, los primates arrojan desechos… Esos comportamientos son denominados estereotipias y  evidencian el estado de deterioro mental que aflige a muchos habitantes de los zoológicos.

Estereotipias: conductas realizadas por animales en cautiverio.
Muchos animales encerrados en zoológicos padecen de trastornos mentales. Fuente: https://plagda.wordpress.com/

Ahora, desde el punto de vista de la existencia de estos espacios de encierro, el reto importante es entender que además de que son un negocio de grandes proporciones a nivel mundial, si la gente no pensara que es atractivo ver a los animales en cautiverio, la oferta desaparecería.

¿Cómo se relaciona todo esto con la conservación ambiental?

La polémica se genera porque los defensores de los zoológicos alegan que el cautiverio sí tiene beneficios para los animales encerrados. En los lugares donde se supone que son bien tratados, estos animales gozan de ciertos «privilegios»: reciben atención sanitaria por veterinarios calificados, gozan de buena alimentación en forma permanente y además el cautiverio los salva de los depredadores naturales, asegurando así la preservación de la especie.

los animales en cautiverio sufren deterioro mental.
La Declaración de Conciencia de Cambridge determinó que los animales tienen conciencia y sentimientos. Fuente: www.eldinamo.cl

También representan un beneficio para que los niños y los adultos que nunca podrían conocer personalmente a estos animales y aprender estando en contacto directo con especies exóticas para espacios urbanos. Y por último, ciertas especies en peligro de extinción podrían conservarse gracias a su preservación en estado de cautiverio. En este sentido, los zoológicos significarían los únicos protectores para evitar su desaparición.

Pero en la práctica…todos estos argumentos son puestos en duda, ya que están muy lejos de practicarse de la forma en que se presentan. Si bien es cierto que los animales en cautiverio -ya sea enjaulados o en espacios que simulen sus hábitats naturales- están protegidos de sus depredadores, el costo que pagan es demasiado elevado: la pérdida del control sobre sus propias vidas. Y el precio que paga el planeta es una alteración más introducida por los seres humanos en contra del respeto por la conservación ambiental.

Todas las tareas que se realizan en los zoológicos con el objeto de preservación de la fauna, aunque sean dignos de alabanza, colisionan de forma marginal sobre la pérdida de la biodiversidad en la Tierra. La gran mayoría de ellos no son animales en peligro de extinción.

Entonces, deberíamos preguntarnos: ¿tenemos derecho a encerrar a otros seres vivos? ¿tenemos derecho a seguir destruyendo los ecosistemas?

Descubre más en nuestro blog sobre Conservación de fauna

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here