Especies indicadoras: ¿qué son y para qué se utilizan?

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Las especies indicadoras son uno de los elementos utilizados para evaluar el estado de conservación de la biodiversidad. Sin embargo, existe cierta desconfianza hacia la efectividad de este método. ¿Cuáles son las especies indicadoras? ¿cómo son empleadas para determinar el grado de conservación de un ecosistema?.

Una de las funciones de las especies indicadoras es medir el grado de contaminación de un ambiente en particular
Las especies indicadoras se utilizan para medir tóxicos presentes en el ambiente. Fuente imagen: pixabay

Contexto

En el año 2004, durante la Séptima Reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, se propuso la utilización de indicadores ambientales, teniendo en cuenta el contexto de deterioro de la naturaleza cada vez más acelerado. Debido a ello, fueron planteados como método de evaluación del estado de biodiversidad y cumplimiento de metas de conservación.

En primer lugar, debemos definir a los indicadores ecológicos o ambientales. Son herramientas biológicas que, según un trabajo sobre esta temática publicado en Interciencia, “permiten evaluar total o parcialmente a los sistemas ecológicos, por lo que pueden ser considerados como estimadores de la biodiversidad de un sistema, actuando en diferentes niveles jerárquicos (genes, especies, poblaciones, comunidades y paisajes) y determinando diferentes componentes de la biodiversidad (composición, estructura y función).

Las especies sucedáneas son un elemento de estos indicadores ambientales. Dentro de este grupo, las más conocidas son las especies claves, paraguas, banderas e indicadoras. El uso de este conjunto es bajo dos supuestos: – que su riqueza o abundancia está relacionada con la presencia de un gran número de especies de otros taxones conocidos y – que la riqueza de especies y la diversidad de hábitat están relacionadas con la presencia de amenazas.

Especies indicadoras 

Las especies indicadoras poseen características particulares como sensibilidad a contaminantes, distribución, abundancia, éxito reproductivo. En consecuencia, son clasificadas y se utilizan para estimar atributos de otras especies o condiciones ambientales.

Las aves, por ejemplo, son especies indicadoras de cambios ambientales, como la destrucción del hábitat. Fuente imagen: flickr

En particular, los grupos de indicadores son: – de cambios ambientales – poblacionales y – de biodiversidad. Las especies indicadoras de cambios ambientales se encuentran altamente relacionadas con condiciones ambientales particulares. Por lo tanto, se utilizan para determinar la presencia de contaminantes o el efecto de otras perturbaciones provocadas por el ser humano. Como ejemplo los líquenes, invertebrados, peces y aves (pérdida de hábitat).

Las especies indicadoras poblacionales permiten estimar las variaciones poblacionales de otras especies con las que coexiste. Es el caso de la relación depredador-presa.

Finalmente, los patrones de distribución de las especies indicadoras de biodiversidad están relacionados con áreas de alta riqueza de especies. Se caracterizan por tener una amplia distribución, ser hábitat especialistas, estar bien documentadas y ser fáciles de estudiar. Aves, mariposas, coleópteros y plantas son ejemplo de este grupo.

Coleópteros utilizados como especie indicadora
Osmoderma ermita, un escarabajo que es ejemplo de especie indicadora de biodiversidad. Su presencia está relacionada con la de otras especies de escarabajo
Fuente imagen: wikimedia commons

 

Alcances y limitaciones

En el estudio del medio natural son múltiples los factores a tener en cuenta. Es así que muchos dudan sobre la efectividad de las especies sucedáneas, como las indicadoras descritas, como método de evaluación del ambiente.

Por un lado, están quienes indican que son herramientas útiles para estudiar, hacer seguimiento y resolver problemas de conservación. Sin embargo, otros sostienen que no sirven para este fin. La cuestión principal a la que se atribuye esta limitación es a la variedad en sus definiciones y la falta de consenso entre las mismas, que deriva en un problema al momento de elegir la especie.

Otro impedimento está vinculado a las pocas evidencias y estudios que demuestren que la presencia de una especie o taxón esté relacionada con la presencia de un gran número de especies de otros taxones (en algunos casos se ha determinado que este supuesto no se cumple, principalmente porque es un factor que depende en gran medida de la escala en la que se trabaja).

Lo cierto es que muchos autores evaluaron la efectividad de trabajos basados en el uso de especies sucedáneas. Encontraron que las especies indicadoras son, junto con las paraguas, las más efectivas. Asimismo, que esta herramienta no es inadecuada sino más bien insuficiente. Deben mejorar la manera de implementarlo y estandarizar categorías, definiciones, atributos de las especies, selección de las especies. Por último, fijar objetivos claros con metas reales y seleccionar un método estándar de evaluación para analizar efectividad y luego realizar ajustes que mejoren su uso y resultados en conservación.

Fuente: Interciencia (“Los conceptos de especies indicadoras, paraguas, banderas y claves: su uso y abuso en la ecología de la conservación” – Emiliana Isasi-Catalá).

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