Abordamos en esta entrada brevemente la utilidad de los tan famosos cipreses que no ardieron en el devastador incendio ocurrido en la localidad valenciana de Andilla que arrasó con más de 20.000 hectáreas y que se han planteado como solución en la prevención de incendios forestales. Tal vez no lo sean…

En el presente artículo tomamos como referencia el comunicado realizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales en octubre de 2012 se cuestionaba el uso en los montes de esta especie, y los problemas que podrían acarrear en las tareas de extinción de incendios.

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Cipreses ignífugos en la prevención de incendios forestales. Fuente: El Pais

En primer lugar, cabe destacar que los cipreses, al igual que cualquier especie vegetal, no son ignífugas, en el significado estricto de no arder. Si se ven afectados por un incendio, arderán como cualquier especie vegetal, lo que sí es cierto que es menos combustible que otras especies vegetales.

Además, presentan los cipreses la misma estrategia de reproducción que los pinares, mediante piñas serótinas, que se abren a altas temperaturas, entre 45-50 ºC y favorecen su dispersión, lo que indica su adaptación al fuego y la necesidad que tienen de él.

Por tanto, puede ser erróneo considerar sólo mediante el criterio de la especie su comportamiento frente a los incendios forestales, en vez de integrar todos los factores que influyen en el comportamiento del fuego, tales como la estructura de la masa forestal, topografía, viento dominante el día del incendio, etc. Cambios en cualquiera de estos factores implicaría cambios en el comportamiento del fuego forestal, que es principalmente lo que se busca en la lucha y la prevención de los incendios forestales.

Por otro lado, el uso de barreras de cipreses usado en el límite urban-forestal puede acarrear problemas serios en la transmisión del fuego a las casas, en el caso de no respetarse las distancias mínimas de seguridad, pudiendo favorecer la propagación del incendio a las casas en vez de evitarlo.

Lo que pudo ocurrir en Jérica podría haber sido fruto del comportamiento del viento ante una masa espesa de cipreses que pudo haber influido decisivamente en que este rodal no haya ardido, pero este comportamiento no es una característica exclusiva de esta especie vegetal.

Además, puede existir consecuencias sobre la labor de extinción de incendios, en el caso de que se utilizaran barreras de cipreses como “cortafuegos”, pudiendo ser contraproducente en las labores de extinción de incendios y provocando trampas a los medios de extinción, convirtiéndose en barreras físicas difíciles de flanquear.

Se estima más adecuado el uso de especies locales, pertenecientes al paisaje español, como los olivos, almendros, viñedos, algarrobos, acebuches, lentiscos, y que puedan frenar la propagación de los incendios forestales y así disponer de zonas de ruptura, creando oportunidades a los medios de extinción de extinguir el incendio y además de disponer de zonas de seguridad, además de mejorar la economía local.

Otra opción sería realizar prácticas forestales adecuadas, como el mantenimiento de cortafuegos mediante pastoreo, el uso de quemas prescritas o cultivos de trufa en zonas ecológicamente viables.

De esta manera, la prevención de incendios forestales favorecerá la preservación de nuestros bosques en sintonía con una economía local pròspera y sostenible.

MÁS INFORMACIÓN

El enigma de los cipreses ignífugos (El País – 12/08/2012)

Cipreses Ignífugos, algunos comentarios (Blog Aula Silvicultura)

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