Alimentos Ecológicos: Te los puedes permitir y lo sabes

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Los alimentos ecológicos son efectivamente más costosos que los convencionales. Mientras que un kilo de naranjas convencionales de zumo puede tener un PVP próximo a 1,50€, su homólogo de producción ecológica puede andar en torno a 2,50€, un 67% más caro. Se trata de un solo euro más por kilo. ¿Tampoco es para tanto, no?

Pero obviamente, nuestra cesta de la compra contiene muchos más alimentos. Si al gasto extra de comprar naranjas ecológicas sumamos el de las manzanas, las lentejas, la leche, el pan, el pollo, el azúcar… entonces, el coste puede parecer inasumible. Y digo “puede” porque en el ámbito del consumo, todo es siempre cuestión de percepción. De hecho, en materia de consumo ecológico, tu percepción es errónea; sí que puedes permitirte consumir alimentos ecológicos y lo sabes…

Alimentos Ecológicos
Fuente: Pixabay

Asignemos al paquete te tabaco un precio medio de 4€, a la botella de 2 litros de Coca-Cola un precio medio de 1,60€ y al pack de 6 unidades de 100ml de Actimel un precio medio de 3€. Estamos de acuerdo en que estos tres productos son perfectamente prescindibles para cualquier hogar; de hecho, los dos primeros son perjudiciales para la salud y el tercero es perjudicial para el bolsillo (recuerda que Actimel es un simple yogur pero el doble de caro que un yogur normal; la diferencia es que este último no está amparado por cansinas campañas publicitarias).

Dejar de consumir un paquete de tabaco permite a una unidad familiar sustituir la malla de 4 kilos de naranjas convencionales por naranjas ecológicas; dejar de consumir un litro del refresco azucarado permite acceder a un kilo de naranjas ecológicas, mientras que dejar de consumir un pack de Actimel ofrece la posibilidad de llevar 3 kilos de naranjas ecológicas a casa.

¿Cuántos alimentos ecológicos podrías incorporar a tu cesta de la compra si dejas de fumar o de beber Coca-Cola?

Piensa ahora en la ropa innecesaria que atesta tu armario, en esas zapatillas de marca que solo utilizas para caminar por la vía verde, en tu gasto semanal en lotería y quinielas que nunca tocan, en ese perfume cargado de disruptores endocrinos que tira para atrás, en las chuches, en los regalos de compromiso, en los cubatas con los colegas, en la cuota del gimnasio al que nunca puedes ir, en esos videojuegos a los que solo jugaste una vez, en la bici estática que tendrás que poner a la venta en Wallapop… Tradúcelo todo a kilos de naranjas ecológicas. A que impresiona…

De hecho, si atendemos a las recomendaciones que hace Danone sobre el consumo de Actimel (una unidad diaria), una familia de 4 miembros, consumiría 146 litros anuales, comprometiendo un gasto de 730€. Imagina por un momento que fueses el vecino de una familia que recibiera por mensajería el día 1 de enero en la puerta de su hogar un bidón con 146 litros de Actimel para todo el año y entregase al repartidor la friolera de 730€. ¿Te parecería normal?

Reestructurar nuestra economía doméstica, reemplazando los productos innecesarios (algunos contraproducentes para nuestra salud) por alimentos ecológicos saludables y respetuosos con el medio ambiente no solo es posible; es una cuestión de ética básica para padres y madres en particular, y para ciudadanos responsables en general.

Una familia española con un poder adquisitivo dentro de la media dispone de partidas de gasto superfluo que puede desviar, si lo desea, a la compra de alimentos ecológicos. Por tanto, no es cuestión de poder sino de querer.

Los alimentos ecológicos no son especialmente caros. Son los alimentos convencionales los que se venden demasiado baratos. La globalización y la deslocalización de la producción han permitido la ridiculización de los precios. Ahora resulta más barato comprar una pieza de fruta, una camisa o un juguete de ultramar porque son producidos en países donde los trabajadores, a veces niños, son cruelmente explotados por empresas cuyas políticas ambientales brillan por su ausencia.

Comprar ecológico no es cuestión de poder sino de querer

Cuando las inversiones en derechos de los trabajadores y en medidas de control de la contaminación y de los residuos se reducen dramáticamente, es natural que los precios de los bienes producidos disminuyan, neutralizándose incluso los costes de transporte hasta los países consumidores de Occidente.

Los alimentos ecológicos producidos en cercanía son respetuosos con el medio ambiente y con los productores, que reciben un precio justo por su trabajo, acorde a la calidad de su producto.

No solemos preguntarnos los motivos por los que compramos lo que compramos. Simplemente creemos que lo necesitamos. Pero nuestras compras están mucho más condicionadas por la publicidad de lo que imaginamos. En un mercado cada vez más competitivo, la agresividad de las técnicas de marketing crece sin cesar. La ética de muchas compañías es más que dudosa, y en un ejercicio permanente de bordear la ley, se desarrollan campañas engañosas que atraen a cientos de miles de incautos consumidores cuya falta de educación en materia de consumo les convierte en una diana perfecta.

Alimentos Ecológicos
Fuente: Pixabay

El consumidor español prefiere seguir gastando su dinero en preparados lácteos milagrosos en lugar de en alimentos ecológicos, básicamente porque mientras que las compañías que controlan el mercado invierten grandes sumas en recordarnos a diario en televisión los beneficios “curativos” de sus yogures, es probable que jamás seamos testigos de una campaña publicitaria a favor de un alimento ecológico. Han conseguido que consideremos que 2,5€ es un precio desorbitado para un kilo de naranjas ecológicas mientras pagamos gustosamente un yogur “deluxe” en miniatura al precio de 5€/litro.

El autor de este artículo ha asistido atónito a cómo a la salida del servicio de extracciones de sangre del hospital de su ciudad, un nutrido grupo de madres nerviosas se apresuraba a extraer el susodicho yogur de su bolso para hacérselo engullir a sus hijos a la voz de “a mi hijo le va estupendamente”. Los consumidores españoles realizamos una labor comercial impagable para estas compañías y lo sabes…

Autor: José Liétor. 

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José Liétor Gallego
Doctor en Biología y especialista en educación ambiental y consumo responsable. Es autor del manual de referencia «Colección de dinámicas de grupo sobre educación ambiental y consumo responsable». Ha colaborado con todas las administraciones públicas educativas y ambientales de su comunidad mediante la realización de talleres, conferencias, seminarios y cursos relacionados con la educación ambiental, el consumo responsable y la alimentación saludable. Su vida representa una lucha constante por concienciar a la sociedad sobre la necesidad de sustituir el modelo capitalista por otro en el que las personas y el medio ambiente sean la prioridad. En ese sentido ha sido columnista de prensa y guiado un programa de radio, ambos dedicados al consumo responsable. Está especialmente interesado en apoyar la labor de todos aquellos docentes y padres que están convencidos de que un cambio progresivo de modelo es necesario, pero que carecen de las herramientas didácticas para influir en la conciencia de sus alumnos y familiares.

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